Estos retratos en movimiento impugnan la equivalencia entre nitidez y verdad. El movimiento es una condición de verdad, no un error técnico. No proponen una estética alternativa sino una ética de la mirada: renunciar a la soberanía del ojo que cree poseer lo que mira. Sin distancia no hay resonancia.
Retratos en movimiento
Estos retratos en movimiento impugnan la equivalencia entre nitidez y verdad.












1 / 12