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Posted On Noviembre 6, 2016 By In COMUNICACION, POLITICA And 1229 Views

La cultura de la agresión sexualFeatured

La cultura de la agresión sexual

Nos hemos acostumbrado a Trump. En parte es como ese amigo o compañero/a de trabajo o estudios que es un borde y que a base de repeticiones de su comportamiento acabamos por disculparle con un “es así”. Pero lo de Trump ya está yendo muy lejos, se cuela a diario en nuestras casas. Y lo peor es que no le podemos castigar con nuestro voto.

Trump ya ha ido demasiado lejos en muchos temas. En especial, en relación con las descalificaciones hacia las mujeres. No sorprende que lo piense, sorprende y mucho que diga tan abiertamente lo que piensa buscando una complicidad popular y populista. Lo que también sorprende es que las encuestas le dan un mínimo del 40% de intención de voto a lo largo de toda la campaña.

La cuestión no es si están o no equivocados los que declaran esa intención de voto. La clave no es analizarlo como consecuencia, sino como causa y, por tanto, preguntarse qué sucede para que esos datos sean reales. Hay quien lo explica como la reacción populista de unas clases medias empobrecidas, pesimistas, sin horizonte… La reacción contra el pinchazo del sueño americano blanco, protestante y sin expectativas.

La reacción a los comentarios sexistas de Trump no solo han tenido una respuesta desde su rival o los medios, sino el rechazo amplio de decenas de miles de mujeres contra la apología de la agresión sexual. Una escritora Kelly Oxford publicó el siguiente tweet:

Tweet de Kelly Oxford sobre Trump
Lo que desencadenó un torrente de respuestas y exposición de casos de mujeres que han sufrido alguna forma de asalto y que han dado material no sólo como noticia enmarcada como un fenómeno viral sino, también, mostrado la cantidad de asaltos, en diferentes escalas, a las que están sometidas miles de mujeres del primer mundo desde edades muy tempranas. Ya no se trata sólo de casos en lugares remotos sin valores democráticos dominados por prejuicios sociales, religiosos, tribales, etc. Se trata de la democracia más antigua del mundo con un candidato que hace apología de la cultura del asalto sexual. Pocas horas después publicaba la escritora:

Segundo tweet de Kelly Oxford sobre Donald Trump
El hashtag más utilizado ha sido #NOTokay. Y usando la herramienta Followthehashtag (dNoise) se pueden obtener datos muy significativos. Por ejemplo, el dashboard principal nos ofrece los datos básicos:

Hashtag #NOTokay
Así, varias semanas después del primer tweet, el tema seguía activo. Lo que supera con mucho la vida media de cualquier fenómeno viral online que en más del 95% no superan las 24 horas.

Monitorización de tweets sobre Donald Trump
No menos significativa es la geolocalización de los tweets. Así, en Estados Unidos se puede observar con claridad que la actividad se concentra alrededor de las dos costas. La Este, con una actividad muy significativa; y la Oeste, muy concentrada en California y Washington. Los estados centrales muestran menor actividad como muestra la segunda imagen. Estos dos mapas se pueden comparar y superponer con el mapa electoral de 2012, donde Colorado es estado central, pero no republicano, sino demócrata junto con Nuevo México.

Mapa electoral EEUU 2016
Predicciones electorales EEUU 2016
Mapa electoral EEUU 2012
No menos clarificador es el dato de la distribución de los tweets por género, donde casi un 70% serían mujeres, y como en un arranque con la pendiente muy pronunciada el número de tweets fue en paralelo al alcance, hasta que éste fue mayor desde el segundo día.

Tweets por alcanceTweets por géneroIgualmente se puede ver que no se trata de un fenómeno local, ya que la internacionalización del caso fue muy significativa en Europa y con alcance algo menor, pero global.

Alcance de tweets sobre Donald Trump a nivel global
Los datos, e incluso un análisis rápido, muestran que se trata de mucho más que un simple fenómeno viral. Estamos ya demasiado acostumbrados a que lo banal tenga el mismo valor mediático que lo relevante o que se presenten como equivalentes y equipotentes. Este caso es mucho más que una pseudo noticia más de las redes sociales, se trata de una reacción social que no puede ser simplificada como un hecho viral, es toda una sintomatología social. Se trata de cómo la cultura de la agresión sexual está normalizada entre aquellos personajes que deberían proteger a las mujeres, no sólo en su país sino en todo el mundo. Algo va mal, rematadamente mal en nuestras sociedades, como escribía Tony Judt: “hay algo profundamente erróneo en la manera en que vivimos hoy”; hay evidencias diarias de que esto no deja de confirmarse aunque parece que casi nadie identifica con claridad el patrón subyacente embelesados por la tecnología.

¿Esto es lo que somos? ¿Seres virales o seres sociales? ¿Reímos o toleramos las mayores impertinencias al borde y necio de turno? ¿O no? ¿Este es el hombre que va a contribuir a mejorar su país y el mundo? Todo se verá con el tiempo más claro, pero es más que posible que Trump pierda no contra una candidata mujer sino, y sobre todo, por el voto de las mujeres.

Post publicado originalmente en

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