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Posted On Julio 17, 2015 By In BLOG, COMUNICACION And 3397 Views

Acabar con el mito de los nativos digitales

Acabar con el mito de los nativos digitales

¿Nativos digitales? ¿Qué nativos digitales? Desde hace años circula la idea de que los nativos digitales, aquellos que han nacido y crecido con Internet, tienen una suerte de ventaja social, de mercado, incluso competitiva sobre el resto de personas que nacieron antes que ellos. Es una de esas ideas que se extienden como una enfermedad infecciosa y que casi nadie cuestiona demasiado porque es tanto el ruido que se hace hablando y escribiendo que no hay espacio para una mínima disidencia. ¿El culpable? Marc Prensky, consultor y conferenciantes sobre educación, que para explicar el declive educativo en EE.UU. en 2001 decidió que toda la culpa era de los profesores por no entender las nuevas necesidades de los estudiantes saturados cognitivamente. Si a un concepto más o menos afortunado se suma la expansión y uso indiscriminado desde los medios de comunicación, el cóctel viral está listo. El discurso del nativismo digital está además fomentado por muchas personas desde el discurso de su propia autoexclusión tecnológica y, para empeorarlo aún más, se le sumó el concepto de inmigrantes digitales.

Nuestra época no sólo tiene el problema de que todo sucede a gran velocidad, en especial el cambio tecnológico sino que también la información crece en volumen a una escala sin precedentes. Se estima que gracias al desarrollo tecnológico, en los últimos 50 años del siglo XX, ya estaba a nuestra disposición tanta información como nunca antes en la historia de la humanidad y que Internet había jugado un papel clave en la sobreoferta informativa.

Lo cierto, es que no se trata sólo de la cantidad de información que está disponible sino que la clave es si somos capaces de filtrar la información, lo que desde luego no parece que fuese el punto de vista de Prensky, que ni siquiera definió que era un nativo digital o un inmigrante digital. Un ejemplo, cuando entramos en una gran biblioteca no sufrimos de exceso de información sino que tenemos un objetivo (encontrar ciertos libros) y desarrollamos una estrategia (consulta, identificación de sección, pasillo, estantería, balda, libro). Se trata, por tanto, más de un problema de filtro, por medio de herramientas y conocimiento, que de exceso en información. La cantidad de información, el desorden y la imprecisión es algo a lo que tenemos que acostumbrarnos, de hecho ya se ha expuesto en otro post Datificación: abrazando el desorden.

Igual que los buenos jugadores de videojuegos no son grandes programadores de videojuegos, que los nativos digitales de Internet sean hábiles usando las aplicaciones web o móviles -esto es, un uso funcional de la tecnología- no significa que desarrollen una capacidad de filtrado o vayan a crear mejores empresas tecnológicas. El uso funcional de una tecnología no es lo mismo que el uso creativo o innovador de la misma puesto que “el nativismo digital sólo garantiza un mejor desempeño tecnológico no una mejor comprensión

Poco a poco van apareciendo pruebas de que los nativos digitales son un concepto tan erróneo como inclusivo. Así, hace poco El País publicaba que “Los alumnos que empiezan secundaria no distinguen qué informaciones son relevantes en Internet” haciéndose eco de un estudio internacional sobre las competencias digitales de los alumnos de 13 años en 21 países, donde uno de los responsables afirma que “una cosa es que un niño sepa usar un soporte digital para jugar o meterse en Internet y otra muy distinta que tenga las competencias digitales”. La misma investigación aporta datos tan relevantes como que “el 75% de los alumnos que usa el ordenador en casa lo hace para meterse en redes sociales y el 52% para mandar mensajes”. Y en otro artículo del mismo periódico el director de Políticas Públicas y Relaciones Institucionales de Google España y Portugal afirma que “Los jóvenes no tienen las competencias digitales que está demanda el mercado laboral”.

Parece que la promesa social de los nativos digitales habrá que desecharla. Así, lo que realmente aparece como necesario es la calidad del sistema educativo. Lo que es imprescindible para cualquier país, en especial el nuestro, es que la educación deje de ser un asunto ideológico que esté sometido siempre a los cambios electorales. Hemos perdido décadas con reformas y contrarreformas político-educativas y mucha jerga pseudo-científica controlada por pedagogos. De una vez por todas es necesario que la educación y el nivel educativo de cada nueva generación sea un asunto de Estado y no de negocio o una herramienta ideológica.

Post publicado originalmente en

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6 Responses

  1. Un articulo muy interesante, si bien comparto tu idea en algunos casos es difícil concienciar a las personas sobre el manejo de las nuevas tecnologías. Lo que esta claro es que estas personas tienen una cierta ventaja si se puede aprovechar y en función de como se eduque posiblemente hoy en día tendría mas sentido introducir programación que alguna que otra asignatura en las aulas d

  2. Como siempre, no puedo estar más de acuerdo. El símil con la biblioteca me ha recordado un post que escribí hace tiempo sobre mis visitas a la biblioteca de pequeña y el palabro de moda de hace dos años (ahora creo que ya no tanto) «discoverability». http://www.editoraconcarrito.com/2013/07/mi-particular-discoverability/

  3. Hola, gracias a ambos por comentar.
    Alejandro, tienes razçon en que el sistema educativo comienza a mostrar signos de alarmante desfase con la realidad. No soy necesariamente partidario de que el siustema educativo tenga que dar respuesta al mercado pero sí cierta significativa sintonía para no estar educando de forma anacrónica a las nuevas genraciones. La educación tecnológica es una necesidad, que haya adultos que piensen que pueden vivir al margen o generar una forma de autoexclusión de la misma es un tema realmente muy interesante del que me ocupé brevemente en mi tesis doctoral. De nuevo gracias.

  4. Hola Nuria, bienvenida de nuevo y me alegro de seguir en sintonía contigo. Buenpost el tuyo. Lo curioso es cómo se producen socialmente cierta inversiones del sentido común y que apenas son discutirdas sólo y por la única razón de que son expandidas y dadas por buenas por el éxito de la propia expansión… un ejemplo es ese post que he escrito pvarias veces en distintas versiones sobre no exacerbar el valro del fracaso, como si fracasar fuera bueno en sí y provocará algo positivo… bueno, en fin, es lo que hay y habrá que seguir despiertos.

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