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Posted On noviembre 12, 2012 By In BLOG, COMUNICACION And 11611 Views

La Regla de los Tres Grados de Influencia

 

Grados de Influencia

Enlazando con el post previo Los seis grados de separación o por qué la influencia se expande como las ondas quedó pendiente de exponer la Regla de los Tres Grados de Influencia de Nicholas Christakis y James Fowler.

Según la Regla de los Tres Grados de Influencia -y a pesar de los datos que se extraen de la Metáfora del mundo pequeño o Seis grados de separación– la influencia de nuestros comportamientos, opiniones, etc. no se extiende tan lejos (a seis grados) sino que cómo las ondas al lanzar una piedra en un estanque, la influencia se va disipando conforme se aleja del nodo emisor. Intuición absolutamente lógica, por otra parte, ya que en caso de mantener la influencia intacta a seis grados de separación se produciría una suerte de exceso o ruido social difícil de prever sus consecuencias, en todo caso sería una sociedad sustancialmente diferente a la que vivimos con gran probabilidad.

Según la Regla de los Tres Grados de Influencia regla demostraría que el grado de influencia en la redes sociales alcanza sólo tres grados de distancia: a nuestro amigos (grado 1), a los amigos de nuestros amigos (grado 2) y a los amigos de los amigos de nuestros amigos (grado 3); y a partir del cuarto grado comienzan a disiparse los efectos.

Para Christakis y Fowler la Regla de los Tres Grados de Influencia y su efectos de contagio a través de las redes sociales “se puede aplicar a un amplio abanico de actitudes, sentimientos y conductas y a fenómenos tan diversos como las opiniones políticas, la obesidad y la felicidad” y, al mismo tiempo, no influimos ni nos influencian las personas que están a cuatro grados de distancias. Esto se explicaría por tres razones:

1) por la decadencia intrínseca de los efectos (disipación);
2) por la explicación de la propia dinámica de las redes en constante reconfiguración donde se agregan y eliminan nodos (inestabilidad);
3) una explicación biológica, por la cual la evolución de los grupos sociales estuvo restringida tradicionalmente a tres grados de separación.

Y esta regla se mantiene como válida, a pesar de que gracias a Internet sea mucho más fácil establecer conexiones (links) con muchas más personas que antes. No osbtante, los efectos de nuestras acciones y las de otros sobre nosotros seguirían estando limitados a  tres grados de separación, sin que los potenciales efectos dentro de ese rango dejen de ser extraordinarios.

La siguiente pregunta es cómo a pesar de que existan estas reglas cada individuo tiene diferentes redes sociales y afecta a otros en mayor o menor media. En definitiva, cómo se construye la diferencia entre individuos de una red.

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19 Responses

  1. Comentario breve, aunque el tema de este post y del anterior es realmente interesante. ¿No podría ser que lo que está pasando en Internet es que al ser más fácil establecer relaciones de repente las personas de “grado 4” pasan momentánamente -y sólo momentáneamente- a ser de “grado 2”, por ejemplo, y a ejercer una influencia puntual mucho mayor de la esperada según la regla de los 3 grados? Esa influencia podría ser puntual únicamente y no implicaría que una persona de grado 4 pasara a ser de otro grado, pero sí podría implicar un cambio en nuestra conducta… No sé, se me ocurre cuando voy navegando de link en link (del blog de un amigo al de un amigo de ese amigo y de ahí al del amigo del amigo del…) y de repente leo un reseña que me interesa y acabo comprando un libro por esa reseña, igual no en el momento, pero sí más tarde.

  2. Nuria, creo que es una buena hipótesis para hacer una investigación la que planteas. Entiendo que lo que planteas no significa que haya necesariamente una reodirdenación de la influencia sino que los efectos no se acaban en el tercer grado y, por ello, no exista la posibilidad de que la onda de influencia se haya expandido más allá. Entiendo que lo que planteo tiene que ver con que la mayor parte de tus decisiones o hechos de tu vida, que vienen influídos por otros están, de forma mayoritaria, dentro de esos tres grados de separación. Por último, diría que la red social de cada persona es dinámica y que alguien que está en una grado alejado puede pasar al grado 1 si se crea la relación con un vínculo de valor, por lo que la influencia de 4 grado podría convertirse en 1 grado, como p.e. Twitter puede llegar a facilitar con los RT,s. Así, nos hemos conocido muchos, podríamos estudiar si tú y yo que ahora estamos a un único salto, antes de aquel congreso donde nos conocimos estabamos a tres o más grados de distancia. Abrazo grande.

  3. Pingback: Comunicación, Periodismo y Social Media: ¿Qué está ocurriendo hoy, jueves 08 de noviembre de 2012? | Silvia Albert in company

  4. Exacto, a eso voy, a un paso más allá en los efectos, sin que se reordene la influencia, todo potenciado por las redes sociales online y las dinámicas que crean.

    Sobre estudiar nuestros grados de separación antes de aquel congreso, te aviso, mis amigos tienen la teoría de que mi en caso “la teoría de los 6 grados de separación” pasa a ser la de “los 3 grados de separación” :P

    pd: no es que yo conozca a tanta gente, pero es que conozco a gente en sitios muy raros, sin ir más lejos un amigo mío fue director de protocolo de un importante organismo público y eso me deja a dos grados de cualquier personalidad de este país, pero vamos de ahí a tener influencia, nada de nada.

  5. No sé donde quedaría la saturación de mensajes. Es únicamente un apunte a vuelapluma, pues habría que meterse en profundidad en la teoría de redes y de la información: los tres grados, emiten con cadencias distitnas y reciben mensjaes con cadencias distintas. ¿Qué hace cambiar la atención dentro de la saturación para tener la oportunidad de ser influido?

  6. Miguel: tenía pendiente comentar estos dos posts tuyos, porque me flipa la teoría de redes. Te diré que la tesis de que “todas las personas están conectadas a cualquier otra persona en un máximo de seis grados de separación” nunca me ha convencido. El propio diseño de los experimentos (tanto de Milgram y Travers como de Duncan Watts) me parece bastante discutible. No creo que haya esa uniformidad, y mi intuición me dice que la estratificación social introduce una gran varianza (en la longitud de la cadena) entre grupos de individuos, e incluso, en la posibilidad de llegar a determinadas personas. Dicho de otra manera, la conexión de ciertos individuos con otros no existe o se diluye tendiendo (metafóricamente) al infinito. Pero, en fin, es el tipo de frases o “leyes” que se difunden rápido porque nos gusta ver el mundo con una unicidad y armonía que en realidad no existe.
    Ahora bien, con el fenómeno de las RRSS e Internet… la cosa puede cambiar. Pensar en “conocidos” e “influencia” habiendo redes de conexiones tan hipervinculadas lo complica todo. Un “conocido” en las cadenas de Milgran y Travers era algo muy distinto a lo que entendemos hoy por “conocidos” desde la lógica de las redes sociales. Digamos que el “coste de conocer” se ha desplomado con Internet, y con ello el “coste de conectar”.
    No sé, habría que definir bien qué es eso de “conocer” como evidencia de una “conexión” entre individuos. Y más complejo resulta acotar el término “influencia”. Imagínate que ahora mismo yo puedo recibir un RT de un tuit original de una persona que no he conocido en mi vida (y que probablemente no “conoceré” nunca), y que al abrir el enlace me entero de algo que cambia mi vida (“influencia máxima”). Mientras que puedo tener un amigo con el que intercambio tuits todas las semanas, que “conozco” muy bien, pero que “influye” poco en mis decisiones. O sea, “lazos fuertes” que influyen poco, y “lazos débiles” que “influyen” mucho. Esa paradoja se potencia con las redes sociales por su naturaleza hipervinculada, es decir, anárquica. Y visto así, intuyo que la regla de Christakis y Fowler entra en barrena, o tiene tantas excepciones que resulta complicado entenderla como “regla”.
    Seguiré rizando el rizo. Cuando dices que la influencia sólo llega a tres grados de separación, porque si llegara más lejos “se produciría una suerte de exceso o ruido social difícil de prever sus consecuencias”; yo me pregunto si no es eso precisamente lo que está pasando, y por eso ésta es “una sociedad sustancialmente diferente” a la que vivíamos antes. Personas de primer grado podrían influirnos menos que personas de cuarto o quinto grado, gracias a esa “influencia puntual” que alude Nuria en su comentario, y que nos llega por serendipia o por lo que te comenté antes: el desplome de los costes de conectar, y de influir.
    Con las RRSS las conexiones se hacen mucho más complejas, y el símil que suelo utilizar es éste: hemos pasado de un “mapa de conexiones” en 2D a uno en 3D, y eso es así por el impacto de los hipervínculos. Aumenta mucho el dinamismo de las conexiones, se hacen más “líquidas” (perdona que abuse de un palabro tan de moda) y también la “influencia”. La pregunta de Gonzalo es relevante. Es la pera, y voy a pensar más en ello.
    Antes de terminar, quería recomendarte un artículo de Lada Adamic (Michigan): “Information propagation and filtering over social networks” (http://arxiv.org/pdf/1201.4145v2.pdf). Según su investigación, los lazos fuertes nos influyen más, por la frecuencia en la interacción y también por la confianza que concedemos a la fuente. Pero la información más fresca y novedosa suele venirnos de los lazos débiles. Los lazos débiles te exponen a una información más diversa, y sirven para atenuar los posibles efectos de la homofilia que puede manifestarse en los lazos fuertes: “Strong ties are individually more influental, weak ties bring novel information and facilitate information diffusion”.
    Espero no haber abusado con la extensión del comentario (está claro que sí…), pero me sirve de falso atenuante que estoy respondiendo dos posts en uno :-)

  7. Nuria,
    los efectos SON la influencia, no como una persona consigue que otra haga algo (sería una versión reduccionista de la influencia) sino como lo que hacemos afecta a otros. Por ejemplo, los dos autores estudiaron como incluso la obesidad puede tender a ser un efecto dentro de redes sociales (no me refiero a Facebook).
    Lo otros, pues, eso no hay que luchar contra lo evidente, la cercanía o lejanía es una condición necesaria pero no suficiente.

  8. Gonzalo,

    lo que planteas es interesante, ya que se trataría de identificar las cadenas causales entre acciones y efectos, lo que le comentaba a Nuria. Supongo que no es fácil que haya una ley natural al respecto y que cada cadena causal debería ser objeto de una investigación para determinar cómo se traduce la influencia o no. Ya que habrá aspectos tanto cualitativos como cuantitativos y, entiendo, que también -como apuntas con el tema de la atención que tanto me ocupa últimamente http://www.slideshare.net/fresnocom/comprendiendo-los-social-media-y-mass-media-un-modelo-para-el-estudio-de-la-comunicacin-interpersonal-colectiva-en-tiempos-de-internet – el lenguaje y las prácticas comunicativas tendrán su importancia vital. Abrazo

  9. Los seis grados de separación, en realidad, si lees los artículos fueron una media, en el caso de Milgram hubo un 40% que nunca llegó y en el segundo no tengo el dato. Como apunto en el post se sobrevalora la facilidad para crear los contactos o como suelo decir que esos contactos estén activos y tengan valor derivado del contenido de la relación. Así que el sentido común colectivo tiende a sobrevalorar algunos aspectos como lo de crear una ley y a no valorar los cortocircuitos de las relaciones. Bueno, si crees que tiene sentido una investigación empírica que rebordeen el conocimiento en este punto podemos darle una pensada :)

    Aunque el coste de conocer y el coste de conectar se haya desplomado lo cierto es que se trata de lo que he mencionado ya a Gonzalo. En mi opinión una conexión no crea la relación y una relación no asegura el contenido de la misma ni, por último, que el contenido sea de valor para las partes. Un ejemplo demasiado simple es si tu agenda o las tarjetas de visitan son tu red social. La respuesta es doble: 1) como conocidos sí es tu red social puesto que has tendió el contacto y creado una suerte de vínculo básico 2) como red social activa, no necesariamente ya que muchos de esas relaciones están sin activar y nunca se activará un gran porcentaje de ellas. Esto lleva inevitablemente al tema de cómo el capital social puede existir y transmitirse en Internet. AL mismo tiempo, como suelo decir, gracias a Twitter he conseguido conocer a gente inteligente de una manera mucho más eficiente y distribuida que si no hubiera existido ese canal. Para mi ha actuado conjuntamente con el blog como un acelerador social, lo que no quiere decir que todas las personas lo puedan hacer ni tampoco que hay otros que puedan obtener un mayor capital social a partir de estos canales.

    En cuanto al cambio social que apuntas en mi opinión todas las tecnologías significativas (sea lo que sea como se defina) han provocado cambios en la estructura de las relaciones interpersonales. Tiendo a no admitir que vivamos una época excepcional y es evidente que hay cambio, pero el debate del determinismo tecnológico creo que está superado.

    Gracias por la referencia al artículo le daré una lectura. Entiendo que todas las investigaciones apuntan a resultados parciales y relevantes, no puede ser de otra forma, pero es muy complejo el poder utilizar los patrones científicos en los hechos sociales. Esto es, identificar leyes universales, creo que ahí existe una limitación enorme.

    Gracias y un abrazo

  10. Voy a cometer una osadía matemática: ¿Cuál es la probabilidad de que estés en modo “escucha on” en el momento en que tus grados uno, dos y tres emiten? Viceversa: ¿Cuánto tiempo transcurre entre que tus grados 3, 2 o 1 emiten y tu te pones a escuchar? Los “medios sociales” funcionan tanto asíncrónica como sincrónciamente: las estructuras de ahora hacen que funcione mucho el concepto de “tiempo real” (lo que sale en la tele ahora, lo que dice mi tuiteer ahora vs. lo que publico en mi blog y descubro cuando voy al rss o alquien repasa una “lista” de twitter.

    Todo ello introduce complejidad. Enorme. Porque, como dice Nuria, sigo una cadena cercana, pero llego a través de ella a un punto lejano y allí actúo. A lo mejor, tiene sentido atribuir a la cadena cercana la influencia porque te condujo a un punto que era cercano para ellos pero para ti era lejano. Y, como dice Miguek, son dinámicas, de repente lo lejano se ha hecho cercano.

    A Dolores Reig le gusta mucho citar estudios que tenderían a demostrar que los seis grados (que es una media y que, como dice Amalio, yo nunca he conocido la varianza) serían por causa de los medios sociales menores jhoy en promedio que cuando el famoso experimento de las cartas.

    Por otro lado, corremos el riesgo de olvodar que los grados de separación de una red miden distancia y no influencia. Esto segundo me parece un misterio. Lo primero algo fácil de observar.

  11. Entiendo, Miguel, tu desconfianza hacia admitir que “vivimos una época excepcional”. Se ha abusado mucho de ese latiguillo, a menudo para vender “fashion”. Pero yo sí creo que es bastante evidente que Internet y las redes sociales marcan un-antes-y-un-después tanto en la facilidad de construcción de redes como en su activación. Y eso tiene que ver, como te comentaba, con el desplome de los costes de conocer, conectar y activar.
    Fíjate, tengo más dudas con lo de “influir”. Por un lado ampliamos el colectivo potencial sobre el que se puede influir (también el que nos podría influir a nosotros), y lo que me parece más fascinante, la hiperconectividad digital (su anarquía) ayuda a evitar las barreras de la estratificación, de modo que es posible acceder a personas que antes estaban protegidas por cortafuegos sociales. Pero por otro lado, esa multiplicación de puntos de contacto, o esa “saturación” que comentaba Gonzalo, hace más difícil atraer o generar atención, que es algo que se necesita para “influir” o “ser influido”.
    Te recomendaba el artículo de Lada Adamic porque dentro de esta reflexión que ahora hacemos, hay algo que me interesa especialmente, y es el papel de los “lazos débiles” en la generación de influencia. Las RRSS potencian más que nunca los “lazos débiles”, y no está claro todavía qué peso específico real tienen éstos en la influencia si se comparan con los “lazos fuertes”.
    La longitud de las cadenas (“grados de separación”) me importa bastante menos que la calidad de las conexiones que se activan. Ahí, como dice Gonzalo, hay mucho misterio.
    Pos’nada… seguimos…

  12. Acabo de encender el ordenador después de unos días desconectada y me encuentro este animado debate… Hay tanta reflexión jugosa que estoy por imprimirlo, subrayarlo y volver aquí a comentar.

    La pregunta primera de Gonzalo “¿Qué hace cambiar la atención?”, como dice Amalio, es “la pera” y quizás la clave de la influencia. También, como dice Amalio más adelante, lo interesante es estudiar la calidad de las conexiones, más que la longitud, porque hoy en día, ¿cómo se mide esta longitud? ¿quién define lo que es un “conocido”? ¿cómo se coloca en cada uno de los grados a un fan de facebook, un lector de tu blog, o un seguidor de twitter?

    De hecho, hay relaciones que ni siquiera son tales, que son simples encontronazos, y que como comenta Amalio quizás nos pueda cambiar la vida (la expresión “cambiar la vida” a veces suele ser exagerada, a veces no -tengo pendiente escribir sobre eso-). En mi caso, sin ir más lejos, una novela de una autora desconocida, en una lengua que ni siquiera es la mía, me ha influido tanto que he acabado comprando @CasaTiaJulia y ahora mismo, sin haberla conocido nunca, se podría decir que ha sido la persona más influyente de mi vida. O al revés, a veces me llegan mails de personas que años después me comentan que algo que leyeron en mi revista les llevó a hacer tal o cual cosa y de repente, sin conocerlas de nada, he influido en sus vidas. Todo esto es muy fascinante de verdad y pienso que es cada vez menos medible por mucho que nos empeñemos en crear leyes.

    Y como no me he podido imprimir todo para subrayarlo y hacer un comentario más sustancioso, me permito la licencia de ponerme todavía más literaria y os cito una de mis párrafos favoritos de Italo Calvino:

    “Las vidas de los individuos de la especie humana forman una maraña continua, en la cual todo intento de aislar un trozo de lo vivido que tenga sentido por separado del resto -por ejemplo, el encuentro de dos personas que resultará decisivo para ambas- debe tener en cuenta que cada una de las dos lleva consigo un tejido de hechos, ambiente, otras personas, y que del encuentro se derivarán a su vez otras historias que se separarán de su historia común”.

    (La cita es de “Si una noche de invierno un viajero…”, un libro fantástico que si te paras a pensarlo bien, tiene mucho de lectura cruzada -casi hipervínculo- y eso que es de 1979).

  13. Personalmente veo dos fenómenos distintos que se cruzan y influencian entre sí: de un lado la posibilidad que siempre más gente se involucre con las redes sociales y eso es un dato fisiológico, debido a la difusión de la red (fenómeno que seguramente no va a bajar en los próximos años). Con siempre más actores involucrados las posibilidades que voces que quedan afuera de nuestros círculos de amistades se puedan escuchar van a ser siempre meno efectivas, es como, traten de perdonar el ejemplo, entrar en una disco y pensar de poder escuchar a alguien que queda del otro lado del dancefloor. El segundo fenómeno es el posicionamiento de marca personal que pertenecer a una red social lleva consigo. A través de las redes sociales y del utilizo que hacemos de la mismas nos posicionamos como marca/persona. No somos solamente “Javier” o “Samuel” sino que “Samuel que hizo check in en el Moma de NY”. De esa forma nos estamos creando un entorno de credibilidad que, con el tiempo, va a tener un enorme potencial a la hora de influenciar a alguien. Por eso creo poco en los servicios que miden de forma puramente aritmética mi potencial de influenciar los demás, en la era que sencillamente llamamos 2.0 una persona es en la forma con la cual utiliza las redes sociales para ganar visibilidad y notoriedad.

  14. Hola Nuria,
    Calvino es tan brillante dentro de su aparente simplicidad. Creo que la clave y parte del problema es que intentais comprender y descifrar, quizás, el grafo global. Lo cuál desde un punto de vista metodológico es tan inútil como inaccesible. La solución es estudiar redes parciales a partir de un elemento común que les de sentido y entender además que todos formamos parte de decenas de redes sociales que se componen y descomponen dinámicamente. Que Facebook o Twitter se denominen redes sociales en lugar de canales o medios de comunicación nultiusuario, lo que es obviamente mucho menos cómodo, es parte del problema quizás.

  15. Samuel, con tu permiso y sin ánimo de polémica, lo de la marca personal me parece irrelevante como tal. Ahora bien, el hecho de convertirnos cada individuo en producto, al intentar extedner el tema de la marca persona, si que me parece, además de reduccionista muy peligroso.

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