Posted On noviembre 2, 2012 By In BLOG, COMUNICACION And 3893 Views

Los seis grados de separación o por qué la influencia se expande como las ondas

En 1958 Sola Pool, científico social, y Manfred Kochen, matemático, intentando desarrollar modelos matemáticos para el análisis de redes sociales (posteriormente ARS) afrontaron una cuestión empírica clave: la dificultad para determinar el número de contactos sociales que una persona tiene. Con dos problemas asociados a esta dificultad: la ambigüedad para definir qué es exactamente un contacto social y el hecho empírico de que la gente no es muy buena estimando el número de contactos o conocidos que tiene en realidad, incluso si la definición, otra dificultad adicional, de conocido es clara. La realidad es que la gran mayoría de las personas tienden a subestimar el número de conocidos que tienen en su red social personal.

Los trabajos de Pool y Kochen inspiraron al psicólogo social Stanley Milgram a realizar diferentes experimentos en los años 60 del siglo pasado. Una de esos estudios partía de la hipótesis, bastante intuitiva, de que la estratificación social habría de tener un efecto disímil en las redes sociales de cada persona. No obstante tras muchos cálculos Milgram llegó a una conclusión que le sorprendió a él mismo: la estratificación social sólo tenía un efecto menor en los grados de separación o distancia media entre individuos.

El experimento más famoso de Stanley Milgram y Jeffrey Travers, en 1967, tenía como objetivo responder a la pregunta de ¿cuál es la probabilidad de que dos personas, seleccionadas al azar de entre una amplia población como los EEUU, se conozcan uno a otro? La cuestión se hacia más interesante al preguntar cuántos conocidos comunes tendrían las personas del experimento sin saberlo. El experimento que idearon fue el de enviar 296 cartas postales (196 desde Omaha y Nebraska y otras 100 desde Boston) a través de otros hasta un bróker de bolsa en Massachussets y analizar los recorridos y sí llegaban o no a su destinatario. Cada uno de las 296 personas tenían que enviar la carta a alguien que tuviese posibilidades de conocer al destinatario final, y éstos a su vez a una nueva persona que consideran que podía conocer al destinatario final. Se crearon 64 cadenas completas que alcanzaron su destino, la media de reenvíos (grados) fue de 5,2 y el 40% de las cadenas sólo necesitaron 3 saltos. Numerosos experimentos posteriores reprodujeron el experimento de Milgram y Travers y el resultado fue siempre similar, lo que dio origen a la teoría popular de que todas las personas están conectadas a cualquier otra persona en un máximo de seis grados de separación. Lo que se conoce popularmente como la metáfora del mundo pequeño o small world effect. Creencia que al pasar al dominio popular, no obstante, tiende a obviar la dificultad de crear y mantener las conexiones y a sobrevalorar la facilidad de crearlas.

En el año 2002 el físico y sociólogo Duncan Watts junto a otros colegas repitió el experimento de Milgram y Travers a escala global, usando en lugar de tarjetas postales, correos electrónicos y en lugar de 296 participantes de partida participaron más de 98.000 personas que debían enviar emails a distintas personas repartidas por el mundo. De media, de nuevo, sólo hicieron falta seis saltos, con lo que el experimento de Milgram y Travers quedaba refrendado de nuevo, que todos estamos conectados con todos a una media de seis grados (saltos) de distancia.

No obstante, parece evidente que no todo puede acceder con facilidad a cualquier persona aunque esté a cuatro o cinco grados de separación normalmente. La metáfora del mundo pequeño o small world effect tiende a obviar la dificultad de crear y mantener las conexiones y a sobrevalorar la facilidad de crearlas.

E igualmente parece evidente que lo que hacemos afecta a otras personas y lo que otros hacen nos acaba por afectar pero que el alcance de los efectos no es ilimitado. Esto es de lo que se dieron cuenta los profesores Nicholas Christakis y James Fowler que la influencia, en realidad, se expande como lo hacen las ondas. Y que como tales su efecto se reduce y disipa a mayor distancia del centro, cuanto más grados se aleja del nodo emisor menor influencia tiene. A este fenómeno lo han denominado la Regla de los Tres Grados de Influencia pero esto lo explicaré en otro post.

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7 Responses

  1. Ansioso quedo. Lanzo ya la pregunta: con la influencia existe un cierto cacao profesional. Quiero decir, eso de “localizar influencers”, suele ser un mantra para decir que tengo una lista de gente d conozco que pinta mucho en esto o que me he dado una vuelta por twitter y he visto que tienen muchos followers. A donde voy es que creo que somos capaces de crear definiciones sobre lo que es influencia, podemos determinar a posteriori (con márgenes de error, evidentemente) si se influyó. Pero nos queda el cómo y eso es muy artesano y azaroso…

    En fin, una reflexión incompleta.

    • Gonzalo,¿cómo estás?
      La influencia es algo, en mi opinión eminentemente cualitativo y no por dificil que sea medirlo deja de existir, lo que coincide con el sentido común general. La identificación de influencers debería hacerse por partida doble, una aproximaicón cuantitativa sobre las audiencias potenciales reales de un emisor (la publicidad comercializa -aunque no lo haga así- Atención, sobre lo que he escrito y publicado últimamente en http://slidesha.re/NBNJO8 ) y una cualitativa sobre la calidad de la potencial influencia. No osbtante, lo que planteo en el post son los límites de la influencia y, entre ello, que los links entre personas pueden estar activos o no, pueden estando activos tener valor o no y, sobre todo, cómo y hasta dónde se propaga la influencia en las redes sociales de las personas. Abrazo

  2. Incompleta la mía, por si no quedaba claro.

  3. No comprendo muy bien como se localiza la influencia de una persona según el numero de conocidos, sabiendo que las posibilidades de mantener comunicación real con una persona varia en muchos aspectos, tanto técnicos como sociales. Incluso definir lo que es un conocido es un aspecto que se ha tomado a la ligera ya que considera que seguir a un usuario en twitter no es precisamente conocer a ese usuario. Y en cambio no generar mayor influencia en la que se conoce, por diversos motivos. Aunque siempre he considerado el efecto de la influenciabilidad como algo que sucede de la misma manera que la metáfora del aleteo de la mariposa o del punto de apoyo de Arquímedes.

  4. Pingback: Reputacion Online, Netnografia & ARS La Regla de los Tres Grados de Influencia - Reputacion Online, Netnografia & ARS

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