Posted On September 10, 2005 By In ALPINISMO, BLOG And 77 Views

A la montaña

Gracias al azar (como siempre) he ido leyendo y encontrando historias y personajes tan inesperados como interesantes. De Ardito Desio, que oí nombrar haciendo zapping y que me retuvo absorto delante de la pantalla no tardé en llegar al K2 y de ahí a Walter Bonatti.

Poco a poco, igual que creció la idea en su momento de correr un maratón, fue echando raíces la idea de subir montañas. Primero fueron casi paseos, Peñalara (2.429 mts), El Yelmo (1.716 mts.), La Maliciosa (2.227). Poco después ya algo más exigente Almanzor (2.592 mts) y pronto se impuso la idea de superar el límite tresmil, hace unas semanas Monte Perdido (3.355 mts.)

Dentro de unas semanas volvemos a Pirineos, mi amigo Carles y yo, a subir tantos tresmiles como seamos capaces o merezcamos en cuatro o cinco días.

La montaña, como el maratón, marca los límites a aquellos que se acercan hasta ella. Hay algo agotador y fantástico en subir algo tan poderosamente lleno de energía. No se suben piedras, como escribió Bonatti en 1965: “las grandes montañas tienen el valor del hombre que se mide con ellas, si no, permanecen como estériles montones de piedras” Hay algo inasible y ese punto hacia el que uno se dirige y siempre se escapa, ese punto hacia el que sé que me dirijo pero que no alcanzó, está ahora en las montañas.

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